2.b.5. El concepto relativista de tiempo

La Teoría de la Relatividad –TR– de Albert Einstein nos ofrece una idea totalmente distinta del tiempo, no se parece ni al objetivo ni al subjetivo de los conceptos clásicos.. Se trata de una definición derivada de un axioma matemático.

La definición de segundo actual es la duración de 9.192.631.770 períodos de radiación correspondiente a la transición entre los dos niveles hiperfinos del estado fundamental del isótopo 133 del átomo de cesio, en un estado y condiciones concretas. Y la definición de metro es la distancia que recorre la luz en el vacío durante un 299.792.458avo de segundo.

En consecuencia, la definición de metro es derivada de la de segundo. Si la duración de un segundo cambia, la longitud de un metro debe cambiar para mantener el axioma de velocidad constante de la luz.

Sólo hay que saber que la gravedad y la velocidad convencional, por cambiar las palpitaciones del átomo de Cesio, afectan a la “duración del segundo relativista para darse cuenta que el tiempo relativista está inmerso en la propia definición actual de su unidad en el Sistema Internacional de Unidades (SI), que data de 1967.

El tiempo es relativo según la Teoría de la Relatividad Especial –RE– de 1905 y con posterioridad la Teoría de la Relatividad General –RG– de 1916. Sin embargo, la segunda afecta al tiempo por establecer una equivalencia de la gravedad con la aceleración y, por lo tanto, con los supuestos efectos temporales del movimiento fijados por la Relatividad Especial.

Matemáticamente, la RE dilata o contrae el tiempo y el espacio mientras que la RG curva ambos por afectar a los ejes de las dimensiones.

Reloj en llamas
Reloj ardiendo, © Can Stock Photo Inc.

Como se explicará más adelante, el tiempo relativo que se detecta incluso en los relojes atómicos se debe a un error de medida, por corresponder a un error en la propia definición de segundo, que se adaptó a la Teoría de la Teoría de la Relatividad imperante en 1967.
En otras palabras, la cesiana (del átomo de cesio y no de Julio Cesar) definición de segundo de 1967 configura un tiempo relativo porque el cesio se ve afectado por cambios en la gravedad y en la velocidad. Si en dicha definición se fijasen las condiciones de gravedad y velocidad respecto a una situación concreta, entonces la TRdejaría de ser correcta formalmente. ¡Fácil! ¿No?

Curiosamente se fijan otras condiciones, como la temperatura :)

El nuevo concepto se deriva fundamentalmente, como toda la TR, de la aplicación de las fórmulas matemáticas en la explicación que se hizo del fracaso del objetivo previsto del experimento de Michelson-Morley, en concreto de las ecuaciones de Lorentz.

En dicho experimento, siguiendo sus hipotéticas premisas, la luz recorre espacios desiguales en el mismo tiempo. Por el axioma adoptado de la velocidad de la luz máxima y constante, según la postura relativista la única alternativa que queda es relativizar el tiempo.

Esta afirmación se denomina postulado de la Teoría de la Relatividad Especial, supongo que para ocultar su inequívoco concepto de axioma a priori. En efecto, su segundo postulado dice: "La velocidad de la luz en el espacio libre tiene el mismo valor para todos los observadores, independientemente de su estado de movimiento."

Todo esto supone una contradicción en términos de forma que existen "a la vez" múltiples "tiempos" dependiendo de la velocidad (espacio / tiempo) del observador (sistema de referencia sería más claro). Yo diría que en cada sistema de referencia el reloj se ve afectado por distintas condiciones, pero será que no entiendo muy bien esta teoría o, lo que es lo mismo, existe un único sistema de referencia natural.

Por supuesto, con el espacio pasa exactamente lo mismo que con el tiempo relativista, puesto que matemáticamente también se necesita alterarlo para poder mantener el axioma de la velocidad constante de la luz.

Si alguien tiene alguna duda de lo anterior se le quitará si lee atentamente la definición de metro.

¡Menos mal que solo tiene dos postulados y que, por lo menos, algo declaran constante!

Ahora bien, hubo otros elementos utilizados por Einstein para establecer la Teoría de la Relatividad Especial.

Entre ellos se pueden citar:

  • Las ecuaciones de Maxwell de electromagnetismo que permitieron un cálculo más preciso de la velocidad de la luz y apuntaban a una velocidad máxima de la luz.

  • Las ecuaciones de Lorentz, que añadían cierta complejidad matemática y aseguraban que la velocidad de la luz fuera siempre la misma mediante la oportuna transformación en caso de que no lo fuera.

  • La masa relativista, junto a la transformación masa energía de la célebre ecuación E = m c², que son efectos reales. Fórmula original de Olinto de Pretto.

  • Curiosas referencias a la subjetividad del tiempo, como el caso de los enamorados. ¡Pura metafísica!

  • Ejemplos artificiales sobre situaciones imposibles, como la paradoja de los gemelos, un reloj de espejo en una nave espacial y límites a la simultaneidad por la percepción, como el caso del vagón de un tren lleno de trabajadores.

Adelantando un poquito la confusión existente, podemos decir que el tiempo y la velocidad de una pelota pequeña o partícula dependen no ya del punto con el que se realizan las medidas sino de su velocidad. Es decir, una pelota puede viajar con diferentes velocidades temporales simultáneamente y ¡todos tan tranquilos!

En definitiva, bastantes cosas raras pueden ocurrir y ocurren como consecuencia de una excesiva influencia filosófica y matemática en la física relativista.

Que se sepa, desde un punto de vista objetivo, todavía no se ha viajado en el tiempo ni ningún objeto ha aparecido o desaparecido de repente por tener una velocidad temporal distinta, aunque ya hay una rama de la Mecánica Cuántica que postula que los fotones están viajando constantemente hacia adelante y hacia atrás en el tiempo que se denomina Interpretación Transaccional.

Una debilidad importante de la física relativista es que no explica qué mecanismos afectan a los relojes atómicos en una nave espacial para que éstos se desincronicen respecto de sus hermanos en la Tierra y, por supuesto, no reconoce que se trata de un error de medida.

Lo cierto es que el cambio de la medida del tiempo relativista coincide con las predicciones matemáticas, pero eso no quita que según la Física Moderna los relojes se alteran por arte de magia. ¡Pura metafísica!

¡Interesante! Un error de medida que coincide con la teoría. O más bien, una teoría que coincide con la supuesta realidad porque ha sido diseñada con ese objetivo, ad hoc, saltándose el sentido común y adaptando la filosofía de la ciencia con el Círculo de Viena para poder ser bendecida por el método científico.

 

 

 

 

 

 

Cuando Mª José acaba la página metafísica,
le pregunta inocentemente a Pollwick:

–¿Qué te parece como ha quedado?–

Pollwick le responde:

–Muy bien, pero no sé, yo creo que lo veo todo en otra dimensión:
¡Pobre la que no esté orgullosa de lo que es y no aprecie lo que no es!

Mª José, un tanto desconcertada, le dice para descolocarle:

Tengo un amigo marica que le gustan los vampiros.

Y Pollwick continúa a su bola:

Pues yo conozco un capullo que tiene vértigo.