5.c) Base genética y origen del lenguaje

Si con la memoria se presentan temas insolubles por el momento, con el lenguaje éstos se multiplican, especialmente en cuanto a la base genética y el origen del lenguaje.

No obstante, se pueden ir adelantando algunas directrices sobre los factores que intervienen en el lenguaje en relación a la genética evolutiva y al origen del lenguaje.

A partir de lo expuesto en el libro sobre la inteligencia y los apartados anteriores del libro de la memoria de la Teoría Cognitiva Global se pueden citar los siguientes elementos respecto al origen del lenguaje y su base genética:

  • La inteligencia lingüística.

    Este tipo de inteligencia funciona con un grado de fiabilidad reducido en comparación con la inteligencia lógico-matemática e incluso con el modo de la intuición.

    Se trata del tipo explicado de respuestas ultra rápidas de la inteligencia como origen del lenguaje.

  • Memoria semántica.

    Con independencia de la existencia de memoria semántica a corto, medio y largo plazo, de memorias semánticas con mayor o menor grado de fiabilidad y memorias de materias o situaciones especiales de carácter lingüístico se puede decir que la característica general de esta memoria es la de no requerir una exactitud en las palabras para una idea concreta.

Por otra parte, ahora no es el momento de profundizar en la vertiente del origen del lenguaje escrito, aunque las ideas y los argumentos serían similares.

Se puede notar como la velocidad al hablar disminuye inmediatamente si intentamos expresarnos con mayor precisión.

En definitiva, la confluencia de la inteligencia y la memoria semánticas produce los resultados espectaculares del lenguaje.

En el apartado anterior dijimos “Una famosa corriente filosófica propugna una fuerte componente genética del lenguaje. El lingüista Noam Chomsky es el representante más importante de dicha corriente, denominada innatismo en contraposición a la corriente del constructivismo. Chomsky afirmó, hace bastante tiempo, haber identificado elementos comunes a todos los idiomas de los humanos, lo que implicaba una predisposición genética al desarrollo del lenguaje. Aunque no está claro si incluía como humanos a los Neandertales y Denisovanos.”

Respecto al origen del lenguaje, yo comparto la idea de una base genética del lenguaje pero sin negar la otra cara de la moneda: no todos los humanos tenemos la misma predisposición en términos cuantitativos. Pues, de lo contrario, parecería obra divina.

Hace falta años de desarrollo del cerebro para adquirir un buen dominio del lenguaje y, aun así, no se puede negar que la diferencia en el manejo del lenguaje de unos humanos a otros es bastante grande y evidente.

Aunque parezca, en principio, menos bonita esta segunda cara del origen del lenguaje, el trabajo de buscar la belleza a la misma seguramente tendrá una maravillosa recompensa.

Al margen de la estética, veamos cómo tanto con la teoría de la Selección Natural como con la Evolución Condicionada de la Vida el origen lenguaje debe tener una base genética y no idéntica para todos los individuos.

Con la Evolución Condicionada de la Vida es evidente pues ésta propugna una base genética y las diferencias encontradas en los individuos se deben fundamentalmente a diferencias genéticas.

Si analizamos la evolución genética mendeliana con la Teoría Darwinista también llegamos a resultados parecidos. La gran aportación de Darwin es que el hombre viene del mono.

La capacidad semántica se ha desarrollado desde un estadio muy primitivo, digamos de primates, a otros más desarrollados. Vamos a intentar descubrir cómo ha evolucionado el número de palabras a lo largo de la historia.

Veamos los siguientes aspectos:

  • Deriva genética o acumulación genética.

    Incluso con mutaciones aleatorias, por la selección natural, aquellas que dan ventaja comparativa tendrán mayor descendencia. Es decir, los pequeños aumentos aleatorios en la capacidad semántica tenderán a fijarse genéticamente.

  • Tasa de incremento por genética evolutiva.

    Aun reconociendo que la tasa haya podido oscilar bastante debido a cambios fisiológicos que favoreciesen el lenguaje, dichos cambios habrán necesitado bastantes generaciones para extenderse al conjunto de la población humana.

    Además, no es razonable pensar que el cambio en el número de palabras se haya producido en los primeros pasos del Homo Sapiens. Más bien habrá sido al revés.

    Incremento por genética evolutiva
    Incremento por genética evolutiva
  • Variabilidad idiomas existentes.

    No conocemos cálculos concretos del número de palabras de idiomas actuales, pero suponemos que variará bastante, también el propio concepto de palabra será un problema importante para dichos cálculos.

  • Ventajas evolutivas.

    Dado que el lenguaje supone una indudable ventaja comparativa es de esperar que haya crecido a su tasa máxima o tasa permitida por la fijación genética de las variaciones producidas, sean cuales sean sus causas teóricas.

  • Crecimiento exponencial.

    De todo lo anterior se desprende que el crecimiento desde el origen del lenguaje habrá seguido una pauta exponencial con mayor o menor tasa en determinados momentos.

    Por consiguiente, los mayores incrementos en términos absolutos se han producido en los últimos miles de años, recordemos que el Homo Sapiens actual sólo tiene unos 50.000 años en números redondos.

    Es cierto que el parón de la civilización occidental de los casi mil quinientos primeros años de la cuenta cristiana contradice en parte los argumentos anteriores, pero hay que entenderlo como que la cultura romana y griega era una base genética muy reducida en población y en su proceso de expansión dejo de ser visible durante un largo periodo de tiempo por razones relativas a la propia configuración genética de las funciones que soportan las capacidades intelectuales.

Para acabar, señalar que la base genética del lenguaje es indiscutible y que la importancia relativa que se le atribuya depende de la escala temporal y poblacional del análisis; en el largo plazo, sería absoluta tanto con una teoría de la evolución como con otra.

En el corto plazo, a nivel individual, sería casi total con la Teoría General de la Evolución Condicionada de la Vida y con la de Darwin bastante reducida.

No obstante, a mi juicio, en el caso del lenguaje del Homo Sapiens la Teoría Darwinista fracasa puesto que necesitaría un largo plazo que no ha existido, pues solo tiene unas dos mil generaciones para producirse las mutaciones positivas, la fijación genética y su expansión al conjunto de la población. Y solo 40 de ellas en los últimos mil años.

En cualquier caso, el crecimiento exponencial atenuado me parece obligado, se explique con la teoría que se explique.

 

 

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Cuando Don Magufo acaba el libro,
llama tan contento a Einsotro para agradecerle su colaboración.

Éste, pone cara de estar pensando y le dice:

Thanks very mucho.–

Después, Don Magufo llama tan contento a Mª José.
ésta le dice:

Thanks very macho.–

Entonces piensa:
¡Menos mal que no he llamado a Goblin!