5.b) El conductor, tecnología del automóvil e indicadores

En la metáfora del semáforo, la voluntad del individuo podría estar representada por el conductor, puesto que tiene su propia calidad e influye en el resultado de la actividad del vehículo.

Asimismo, el conductor será el responsable del mantenimiento del vehículo, estudiar el recorrido y decidir sobre algunas de las condiciones de un trayecto; ahora bien, para saber su efecto o influencia sobre la eficacia del coche habrá que especificar qué es la bondad de un automóvil y cómo se mide y compara. Es decir, se necesitan indicadores de calidad.

Después de los últimos capítulos estamos en mejores condiciones de entender una de las razones de la polémica sobre la heredabilidad de la inteligencia y la influencia del ambiente.

Si por inteligencia se entiende el tiempo que tarda un automóvil en ir de una ciudad concreta a otra, tenemos que reconocer que depende en gran medida del tipo de carretera y curvas, de las condiciones meteorológicas, de si es de día o de noche o del conductor. Con toda seguridad, estos factores ambientales son más importantes que la potencia del motor.

Por el contrario, si por inteligencia se entiende la bondad del automóvil en cualquier recorrido y condición meteorológica con un conductor normal, la potencia del motor será una buena referencia, y un pequeño conjunto de indicadores de calidad relacionados con el diseño de fábrica –herencia genética– pueden configurar un índice muy significativo.

Por supuesto que los otros factores cuentan, y un mantenimiento defectuoso puede hacer que el automóvil se estrelle, pero, normalmente eso no ocurrirá con un mantenimiento mínimo.

Otro aspecto interesante de está metáfora es que muchos elementos de un automóvil están fuertemente correlacionados desde el punto de vista tecnológico a pesar de cumplir funciones independientes.

El tema de entrenamiento también puede ser estudiado, un conductor puede aprenderse las curvas de una carretera de montaña y mejorar sustancialmente el tiempo necesario para un traslado determinado. Sin embargo eso no significa que sea mejor conductor, ni que el coche sea más potente, ni que si pasan dos años sin efectuar ese recorrido o se cambia de carretera se mantengan las ventajas obtenidas con el entrenamiento, etc.

Por el contrario: "Un buen conductor, siempre será un buen conductor". Aunque no se sepa las curvas.

Asimismo, "Un buen automóvil, siempre será un buen automóvil". Aunque tenga una rueda pinchada y no se mueva.

Finalmente, si no tenemos medios de saber las características técnicas de un automóvil, al estimarlas en función del tiempo empleado en un recorrido determinado, se cometerán muchos errores –o la varianza del estimador o estimadores será grande– debido a la gran cantidad de factores que influyen en los resultados de un trayecto particular con un conductor específico.

Nótese que tampoco se pueden aislar fácilmente los factores mencionados porque cada uno de ellos, a su vez, tiene múltiples factores que le condicionan. Por ejemplo, una misma persona puede estar cansada, contenta, tener prisa o, todo lo contrario.

 

 
 

5.c) Indicadores de calidad

Si se busca una referencia de la bondad general de un coche en la realización de una función cualquiera y poder comparar unos con otros de una forma sencilla, aunque no sea muy exacta, habrá que utilizar medidas de sus características más relevantes.

Una buena representación de un automóvil puede ser su precio, pero éste depende del mercado e incluye aspectos como "coches de famosos o de películas", "coches antiguos", efecto marca y publicidad, accesorios especiales o impuestos.

La cilindrada del motor será una de las mejores porque es independiente de las condiciones externas, porque está muy relacionada con el precio, con la velocidad media, con la seguridad y con la tecnología del automóvil.

Si los indicadores anteriores les añadimos el consumo se mejoraría su precisión. Nótese que el consumo también está fuertemente correlacionado con la tecnología.

Este tipo de información compuesta podría llegar a ser de uso común y denominarse factor "g" de los coches. Aunque no fuese un indicador de calidad perfecto, sería muy cómodo, permitiría comparaciones simples y sería entendido por todo el mundo. Bueno, por todos no, siempre habría personas que negasen su utilidad.

 

 

* * *

 

 

 

 

Cuando Mª José acaba el libro le dice Globus a Goblin:

Mª José debe ser muy inteligente,
porque no se equivoca casi nunca.–

Goblin le responde:

–¡Estoy de acuerdo, y además solo habla de lo que sabe!–