Teoría de la Relatividad.
No es fácil comprender por qué se llegó a aceptar una teoría que rompe de forma artificial y algo brutal con conceptos tan básicos como el tiempo y el espacio.
Desde el punto de vista del método de investigación científica es revelador el hecho de que mediante una filosofía relativista se llegase a generalizar a todo el universo el comportamiento de la luz en la Tierra. Es un comportamiento que se repite en otras ramas de la ciencia, el egocentrismo humano es tremendamente reincidente.
En cierto sentido, lo que ocurrió con la Teoría de la Relatividad del tiempo de Albert Einstein a principios del siglo pasado fue lo contrario que con la teoría de la Selección Natural 50 años antes; en la teoría de Darwin se excluyó cualquier aspecto que tuviera algo que ver con la vida como un ente real con voluntad propia, reduciendo todo el problema al resultado de un azar determinista.
Con la Teoría de la Relatividad del tiempo, acaso por reacción o complejo de culpa de la comunidad científica ante una excesiva frialdad de la ciencia, se impone a una de las ramas de la ciencia una característica de la vida de una forma artificial.
Por un lado cuadraba con las fórmulas matemáticas de Lorentz de posicionamiento relativo, por otro, como nadie lo comprendería, quedaba muy mono y, por otro, parecía responder a algo extraño como es la variación subjetiva de la percepción del tiempo en la vida real o algo todavía mucho más complejo como las posibles variaciones reales del tiempo subjetivo o interno que trata el libro en línea de la Ecuación del Amor.
La Teoría Especial de la Relatividad de Einstein, a pesar de haber permitido un importante avance de la ciencia durante el siglo pasado, contiene una serie de inconvenientes, conceptos o suposiciones que son totalmente erróneos bajo mi punto de vista.
Más allá de las relativas relatividades del tiempo y del espacio, por ser éstos conceptos abstractos, se nos dice que el tiempo y el espacio dependen de cada observador y de su velocidad. Ello implica que existan diferentes tiempos y espacios simultáneamente y en el mismo sitio. De ser cierto, eso de que utilizamos el diez por ciento del cerebelum me parecería una exageración. ¡Parabelum y no creerlo!
Además, nos encontramos con que se pone tanto énfasis en la idea de velocidad máxima de la luz que no sólo se aplica a velocidades físicas sino también a velocidades abstractas, como las de separación o con cambios de sistema de referencia arbitrarios. Cuando además se aplica en experimentos mentales, imposibles de ser verificados empíricamente, el resultado puede ser coherente con cualquier teoría filosófica.
En definitiva, bastantes cosas raras pueden ocurrir y ocurren como consecuencia de una excesiva influencia filosófica y matemática en la física.
Corredor en el asilo - Van Gogh
(Imagen de dominio público)

Se llega al extremo de presentar relojes que, partiendo de una misma medición o estado, por diversas circunstancias acaban mostrando tiempos distintos y se argumenta científicamente que no se debe a un error de medida. ¡Verdaderamente impresionante y atrevido!
Lo importante son los conceptos intuitivos básicos y no las fórmulas complicadas, porque si el método de investigación pierde los primeros, las segundas no nos dirán absolutamente nada, o en todo caso, nada que podamos comprender.
Eso es precisamente lo que pienso que ha pasado con la Teoría de la Relatividad General de Einstein, se ha perdido en fórmulas por unos resultados satisfactorios, que indudablemente recoge algunas reglas reales del comportamiento de la naturaleza, pero tremendamente equivocados conceptualmente por el velo matemático.
En realidad, el método de investigación científica debería pasar a denominarse método de investigación técnica, porque producirá avances técnicos; pero el conocimiento conceptual se va diluyendo hasta tal punto que yo no lo llamaría conocimiento científico.
Volviendo al tema del tiempo, el tiempo externo o convencional no se altera de ninguna forma porque, de hecho, para mí, tendría que dejar de ser lo que es, un concepto abstracto y absoluto por pura convención. Lo mismo le pasa al espacio, no obstante hay que reconocer que también se pueden definir de forma relativa, la queja principal es que se pretenda sustituir una cosa con la otra o eliminar el tiempo como concepto absoluto.
Expresiones como el continuum espacio-tiempo, la velocidad del tiempo, la gravedad como efecto geométrico o el cambio constante de unidades de medida de todo el Sistema Internacional no me parece lo más adecuado para un autodenominado método de la investigación científica. Más comentarios sobre este tema se encuentran en los libros en línea de la Teoría de la Equivalencia Global.
La Mecánica Cuántica.
Un paso todavía más atrevido en asustar a las neuronas lo da la Mecánica Cuántica, será por ser posterior a la Teoría de la Relatividad de Einstein.
Quizás me resista a los nuevos conceptos, pero sobre todo eso de que el gato esta vivo y muerto a la vez me cuesta imaginármelo.
Que cuando no se sepa algo se aplique el principio de incertidumbre es hasta simpático; aunque no se pueda dudar de su utilidad, pues en realidad restringe la incertidumbre a un espacio más limitado.
Que el efecto de un fenómeno físico pueda ser anterior a su causa hace que mis neuronas bailen poh piH.
Lo siento, pero lo de estar en dos sitios a la vez acaba con la paciencia de mi particular método de investigación científica.
Ahora bien, la Mecánica Cuántica tiene una cosa maravillosa: su incompatibilidad con la relatividad. Repito este hecho porque se nos dice innumerables veces que la Relatividad de Einstein y la Mecánica Cuántica están sobradamente probadas a lo largo de un siglo, supongo que se trata de una paradoja más del método de investigación científica a que nos tienen acostumbrados.