4.b.2.c) Genes dominantes y recesivos

El ejemplo del desarrollo de la tecnología de los frenos en la industria del automóvil es muy ilustrativo de la significatividad y expresión de las modificaciones genéticas.

Independientemente de la investigación sobre los mecanismos moleculares a través de los cuales se expresan los caracteres dominantes o recesivos incluidos en el material genético, se puede estudiar si el concepto de carácter dominante está claramente definido o si se trata de un concepto obsoleto y básico; que se debería precisar más atendiendo a su verdadera naturaleza o funcionalidad.

Una pequeña intriga es que gen se expresará según la Teoría de Mendel cuando los dos genes de los ascendientes son dominantes o recesivos.

Ejemplo en la evolución tecnológica
Expresión genética y significatividad

Dado que el concepto de gen dominante implica una discriminación en cuanto al carácter que se va a desarrollar en el nuevo ser, hay que examinar las posibles causas de discriminación para una mejor, más rápida o más segura evolución.

El siguiente supuesto utiliza la analogía con la mecánica del automóvil para facilitar la comprensión intuitiva:

  • Existencia de dos tipos de genes para una determinada característica del automóvil: gen tipo N y gen tipo N+A.

  • El gen tipo N contiene las definiciones técnicas para desarrollar los frenos normales de un automóvil.

  • El gen tipo N+A además de las anteriores definiciones técnicas para frenos normales incorpora las definiciones técnicas correspondientes a frenos ABS (en adelante d.t.f. ABS).

Con la existencia de dos tipos de genes, la combinación mendeliana ofrece cuatro posibilidades La tabla siguiente muestra el resultado de su expresión para los dos casos de significatividad que se explican a continuación.

  1. Los genes dominantes son los menos evolucionados.

    En un primer caso, un fallo en las definiciones técnicas de fabricación –d.t.f. ABS– podría ocasionar que no funcionara en absoluto el sistema de frenos, es decir, ni siquiera los frenos normales; es claro que, para garantizar la viabilidad comercial del nuevo vehículo, que implica evitar accidentes, se requerirá que siempre funcionen los frenos; bien normales o normales + ABS.

    Por lo tanto, para incorporar los frenos ABS se deberá tener una gran seguridad de que las definiciones técnicas de los mismos son correctas y ello, a priori, únicamente se puede conseguir mediante la comparación de dichas definiciones técnicas en ambos genes de forma que si coinciden no existirá error, ya que sería muy difícil que coincidieran en un error particular.

    De existir un gen sin la presencia de las d.t.f. ABS o, existiendo en ambos y no siendo exactamente idénticas, no se desarrollaran los frenos ABS. Así, para este caso 1 los genes dominantes son del tipo N, ya que cuando está presente fuerza el desarrollo de frenos normales ante la imposibilidad, como hemos dicho, de que coincidan las d.t.f. ABS.

    Obsérvese como los genes dominantes del tipo N son los menos evolucionados en este supuesto.

  2. Los genes dominantes son los más modernos.

    En el caso 2 un fallo en las d.t.f. ABS conlleva su no-operatividad, pero no interfiere con el sistema de frenos normales. Para garantizar la viabilidad comercial del nuevo vehículo no será necesaria la presencia de las d.t.f. ABS en los dos genes, puesto que un error en las mismas no provocará daño alguno en el resto del sistema de frenos.

    En consecuencia, de existir solamente un gen tipo N+A se construirá el automóvil con frenos ABS porque la posibilidad de funcionar correctamente supone por sí misma una ventaja y ningún riesgo.

    Ahora los genes dominantes, o mejor dicho, los genes significativos, son de tipo N+A dado que si está presente, se manifestará siempre, y sigue siendo más evolucionado o moderno que el tipo N.

    Como se puede ver, los caracteres dominantes del primer caso se han convertido en recesivos y los recesivos en dominantes. Ello implica que el carácter dominante o carácter recesivo de los genes es un concepto un tanto relativo y no solo por el carácter del gen pareja sino también por la funcionalidad asociada a su expresión.

Ahora, añadiendo un nuevo gen, tipo N+A+M, con definiciones técnicas de frenos más modernas y potentes que las de ABS, bajo los supuestos del caso 1 el gen tipo N+A sería recesivo frente al tipo N y dominante frente al tipo N+A+M, mientras que para los supuestos del caso 2 el N+A sería dominante frente al N y recesivo frente al N+A+M.

La determinación de la significatividad de una parte del código en la configuración genética del nuevo ser requerirá una señal o marca, es decir, una determinada cadena de ADN. Un mecanismo molecular que permite incorporar una señal o marca genética es el comportamiento de ciertos trozos de ADN llamados histonas, estudiados por la biología molecular moderna.

Una segunda cuestión es si los genes dominantes compensan a los genes recesivos o se expresan únicamente ellos; vuelve a ocurrir algo parecido, la respuesta es depende. En el caso 1 citado anteriormente el carácter dominante del tipo N desarrolla únicamente los frenos normales, y el carácter recesivo el tipo N+A, de contener las dos definiciones o genes el carácter recesivo N+A y no detectarse ningún error en su verificación, los frenos normales y los ABS estarían operativos.

Bajo los supuestos del caso 2 el carácter dominante del gen tipo N+A desarrolla siempre ambos tipos de frenos y el carácter recesivo del gen tipo N únicamente los frenos normales. En cualquier caso, en la naturaleza se presentaran muchísimos casos similares a los 1 y 2 de este supuesto, y también muchísimos más diferentes.

Todo lo anterior es una explicación muy simplista del problema, si bien, no tanto como el concepto clásico de gen dominante o gen recesivo, y mucho menos que las modernas acepciones de co-dominancia o co-recesión que siguen sin tener las razones subyacentes o situaciones como la descrita anteriormente de genes dominantes respecto a un tipo de genes y genes recesivos respecto a otro tipo de genes.

NOTICIAS SOBRE LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN

"El descubrimiento de varios trozos de ocre tallado con motivos geométricos en una cueva surafricana sobre el océano Índico hace pensar que el comportamiento moderno humano se inició hace al menos 77.000 años, durante la edad de piedra africana.

Las muestras de actividad artística más antiguas conocidas hasta ahora, las pinturas rupestres de las cuevas españolas y francesas, eran mucho más modernas, pero también más convincentes"

El País 11-01-2002. Science / Journal of Human Evolution.

No olvidemos que en la actualidad el pensamiento general es que el proceso evolutivo se basa en una combinación de mecanismos aleatorios y de la selección natural. Se podría mantener esa línea de pensamiento en la evolución de los animales más simples, dado que se producen millones y millones de crías en breves periodos de tiempo, han estado evolucionando durante millones de años y parece que no han evolucionado demasiado.

Para los humanos no se da ninguna de las condiciones anteriores; más bien todo lo contrario, en línea descendente no se han producido más de 2000 generaciones (teniendo en cuenta que el ser humano moderno tiene una antigüedad máxima de 50.000 años) Se tienen pocos hijos por cada generación y la evolución cerebral ha sido enorme.

¿Cuántas combinaciones en línea descendiente se necesitarían para que el código de Windows 3.11 pasase por cambios aleatorios al de Windows 95?

¿Cuántas combinaciones se necesitarían para que las definiciones técnicas de los frenos normales de un automóvil se conviertan en las de frenos ABS?

En definitiva, se necesita una pequeña actualización filosófica de la evolución genética que reconozca su dinámica intrínseca y nos permita acercarnos más a la naturaleza con independencia de las ideas religiosas o agnósticas que uno pueda tener.